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Mi carrera en el Ultra Trail El Jarillo 50k

Cuando planifiqué #recorriendovenezuela en primera instancia el UltraTrail EL Jarillo 50k, no estaba en mis planes. Sin embargo, si falla el “Plan A” debemos tener el Plan B en orden. Y así sucedió, el cuarto desafío era el Ultra Race de Vargas que representaba la Cordillera de la Costa, pero por temas de organización no se pudo realizar este año y sin dudarlo seleccione El Jarillo de Retos Info como nuevo destino, primero porque pertenece a la región central y segundo porque el margen de tiempo para recuperarme y prepararme era de dos meses aproximadamente desde Paraguaná.

En esos dos meses quizás la preparación no fue extraordinaria, son tantos kilómetros este año que solo pienso <el trabajo esta hecho> eso sí, no se puede descuidar el fortalecimiento para evitar que alguna lesión se atraviese en el camino.

Era importante considerar que del calor de la zona más árida del país, pasaría a combatir el frío nuevamente ¡Mi Némesis!, y también enfrentar un interesante desnivel positivo y acumulado en comparación con correr a nivel del mar en la Península. El Jarillo, esta ubicado en el Estado Miranda a 1800 msnm y su temperatura promedio oscila en los 18° C.

Lo bueno de este destino, es que el viaje no sería tan agotador como lo fue el traslado a Gran Sabana, Mérida o Paraguaná. En tan solo 4 horas desde Valencia, llegamos a un pueblo alemán con una espectacular vista panorámica, agrícola, con un enorme potencial turístico e ideal para lo romántico.

Luego de almorzar, retirar el kit de corredor y hacer un corto paseo, nos instalamos en la cabaña alemana de 
 MEIN HAUSCHEN   ubicada arriba, arriba y más arriba del pueblo rodeada de pinos y flores. Ya instalados me dispuse a preparar todo lo que utilizaría en la carrera y esperar el tan ansiado amanecer del cuarto #desafío.


Cabaña Mein Hauschen


Bosque de Pinos

 3:59 am y ya estaba despierto, le ganaba al despertador nuevamente. Me aliste tranquilamente con mi sweter, franela, licra, buff, guantes y morral lobby. Desayune mi primer sándwich. Me despedí de mi eterna novia con un beso, un fuerte abrazo y una fotografía. Sabía que desde ese momento @pfmia estaría impaciente por verme llegar a la meta. Converse gratamente unos minutos con Rafael Scavo organizador de Gulima Ultra Trail, quien era mi vecino de cabaña y quien gentilmente me traslado en su camioneta hasta la salida.
Con Flor y Lisa
Con un impresionante amanecer rojizo llegamos al punto de partida, donde compartí con Lisa María, Flor Velásquez y otros tantos conocidos del mundo running. Luego de un corto congresillo técnico todos los corredores nos agrupamos en el corral de salida. El ambiente que se vivía no podía ser mejor, con un nivel competitivo de alto calibre. El frío decía presente.

Puntual a la 6:30 am se dió la largada y con un frenético ritmo salimos todos en búsqueda de conquistar la montaña. Los primeros 3 kilómetros se caracterizaron por un brutal ascenso, sobre una superficie de concreto y luego si nos adentramos en la montaña. Recuerdo haber conversado con Leonardo Celis sobre las primeras sensaciones y todo marchaba bien. Al llegar al punto más alto, vislumbramos el monumento icono a La Virgen del Carmen, una estatua de tantos metros. Luego de ese punto comenzó un descenso de 2k entre montaña y nuevamente concreto. Este tramo lo recorrí conversando sobre algunas experiencias, próximas competencias y expectativas de la carrera con David (Libre) de Santa Cruz de Aragua, en ese momento acordamos trabajar en equipo debido a la diferencia de categoría. Empero, a pocos kilómetros se quedo y no logramos cumplir lo antes planeado. 


Virgen del Carmen - El Jarillo, Edo. Miranda

Al transcurrir los primeros 6k con predominancia de concreto/asfalto, irrumpimos nuevamente en la montaña caracterizada por una meseta selvática, con un frio tolerable y mucho pantano. A la derecha una vista sin igual, los techos rojos propios de la región, los sembradíos y un cantar de pájaros que alimentan el espíritu. Al k9 (1 hora de carrera) el primer bocadillo y gatorade. Ese tramo lo recorrimos Leo Celis, la ganadora absoluta Tanya Pacheco y otros dos corredores que desconozco hasta el k16 donde en un desliz sobre el pantano caí y perdí el ritmo rápidamente. No paso nada, me levante ágilmente e intente recuperar el grupo sin escatimar esfuerzo.

En el K19 en 1h:54 llegó el momento de comer el segundo sándwich del día (jamón, queso amarillo y rikesa) para reponer energías mientras seguía corriendo. Si, ya me impacientaba seguir en esa meseta y acelere el paso hasta salir de ella y llegar al punto de control en el k22.

Recargue con agua bien fría mi camelback, me hidrate con dos termos más de agua y las chicas de la logística me informaron que solamente habían pasado 12 corredores aproximadamente, una sola mujer y que venía una parte de la ruta bastante exigente. Me reincorpore en la ruta sabiendo que iba muy bien física, mental y emocionalmente. En efecto, los próximos 5 kilómetros fueron de un bestial e interminable ascenso en asfalto, pasando el k25 exactamente en la entrada/salida de El Jarillo a las 2 horas 40 minutos aproximados de competencia. Llegue al Comando de la Guardia Nacional, donde me indicaron que debía seguir el ascenso por el Parque Nacional Macarao, seguía el asfalto y solo en la ruta. Kilómetro 28 y la superficie cambia nuevamente a tierra con diversidad de desnivel, (ascensos, planos y cortos descensos). Añoraba el valioso trabajo en equipo, pero no lograba alcanzar el grupo que había perdido en el k16.

Ya en el k32, escucho unos gritos pidiéndome ayuda, me detengo alerta y espero poder ver a la persona que clamaba en ese entonces. Era una mujer de tez morena, lo primero que me dice al llegar hasta mi: “tengo hambre, ayúdame, dame algo de comer, tengo mucha hambre. Soy Carolina Rivas la esposa de Juan Acosta”. Rápidamente, le dije que sacara una bolsa de mi morral lobby, donde había dos sándwich. Así que compartí mis provisiones con Carolina, su semblante en ese momento no era el mejor y en medio de la montaña no era sensato pensar en dejarla sola. Seguimos en movimiento mientras cada quien comía su tentempié. Ella me explicaba que era primera vez que le sucedía eso en una competencia. Cuando se sintió con las baterías recargadas, comenzamos con un excelso trabajo en equipo, para cuidar su 2 lugar en la general y yo intentar meterme en mi categoría. En los próximos 10k impuse el ritmo caminando en las subidas y corriendo en el plano y la bajaditas, cuidando que Carolina se recuperará totalmente de la pájara sufrida kilómetros antes. 

Con Carolina Rivas - 2° General Femenino 



Poco a poco, fue recuperando sus fuerzas y sobre todo el hambre, pero esta vez era hambre de ganar y para mi era una motivación extra para cumplir con la meta. En el k42 con 4h59 minutos pasamos por el Embalse Agua Fría, una majestuosa infraestructura digna de admirar. Allí mismo estaba el siguiente punto de control, liderado por Lago Baroni quien nos indico que venia nuevamente algunos ascensos importantes. Recargamos los termos, tome Kolita con Coca-Cola y en pocos minutos retomamos la ruta. Al equipo se le sumo un integrante más, un perro callejero quien nos seguía el ritmo de forma silente pero a la vez transmitía un sentimiento de motivación extra. Carolina estaba mejor y asumió el papel de motivadora, mueve los brazos, no te quedes, vamos que si puedes, no te rindas, no te voy a abandonar porque tú me ayudaste y lo repetía a cada rato. Ambos estábamos desgastados, ella con sus piernas adoloridas y yo con los pies maltratados por la sobrecarga de tantos impactos en una superficie tan dura como lo es el cemento; otra vez comenzaba la tortura del concreto y en el k45 le ofrezco la mitad del sándwich que quedaba, esto con el fin de reponer las energías necesarias para rematar los últimos kilómetros.

Kilometro 46, el director de la carrera Jhon Díaz, nos indica que debemos ascender por la misma vía en dirección a la Virgen. En ese momento habían transcurrido 5h35 y planeemos que podíamos terminar antes de cumplir las 6horas. Los siguientes dos k eran unos ascensos imposibles de correr. El k47 a ritmo de 13m y el k48 a 16m. Se esfumaron las 6 horas. Llegamos a la tan ansiada Virgen, nos hidratamos, nos dieron dos galletas, me comí una y la otra la compartí con nuestro compañero de equipo. El perro la degusto de forma increíble. Ya en ese punto, era casi imposible que alguien nos alcanzara, pero recuerdo que Carolina me dijo debemos evitar que nos maten en la raya. Se venían dos kilómetros de descenso entre la montaña y el concreto, en donde mantuvimos el ritmo constante hasta cruzar la meta como equipo en 6 horas 21 minutos y tantos segundos. Allí con cámara en mano estaba la mujer de mi vida, esperándome como siempre.

Había conquistado mi cuarto desafío. Un ultramaratón de altísima calidad en cuanto a organización, en una ruta épica con un desnivel positivo de 1700 m y un acumulado de 3400. Una experiencia deportiva-turística que me permite constatar una vez más que el trabajo en equipo genera grandes resultados. Gracias Carolina y Felicidades por tu Triunfo. Más allá de ser una gran atleta, eres una mejor persona y una mujer digna de admirar. Tu triunfo lo celebro como mío.

Esta vez logré un valioso y respetable cuarto lugar de categoría, considerando que 5 de los 10 primeros son Sub-Master. Felicitaciones a los ganadores y a todos los que lograron cruzar la meta.

Por ultimo, agradecerle a mis patrocinantes Biomercados, Tiendas 8 Miles e Interprinter y a mi Carabobo Runners por su apoyo incondicional. A Retos Info, a su director y a todo su Staff técnico, entre ellos Lago Baroni y Luis Alejandro Chávez por su tremenda labor en pro del éxito de este magno evento.

Definitivamente correr es de locos, pero nos hace libres. Nos vemos, en el quinto desafío #INDOMITCoche50k
#recorriendovenezuela #5destinos #5desafios
Daw

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¡Del Entrenamiento a las Competencias!

Aprende a Programar tu Temporada de Carreras:

Conquistada la Media Maratón de Movistar quizás ha terminado la temporada 2016 para muchos, y desde ya estamos MODO CAF. Entonces es tiempo de analizar los resultados obtenidos en cuanto a competencias se refiere, pero también a los entrenamientos. 

Al final del año surgen algunas interrogantes: ¿se plantearon objetivos reales y alcanzables para el año que está por terminar? Y al final ¿se cumplieron?, o solo se quedaron en proyectos. Si se cumplieron, ¿en que porcentaje? ¿Qué me faltó? ¿Trabajo, tiempo, disciplina, constancia, compromiso? 

Y en el entrenamiento, ¿Qué factores son los que los hicieron falta? ¿Distancia, cuestas, fortalecimiento, series de velocidad, técnicas de carrera, ritmo sostenido, más carreras, menos carreras, entrenar más días? 

Tal vez, el planteamiento estaba mal enfocado desde un principio, o incluso muchas veces quisimos correr en todas las carreras que se nos presentaron y por ello no logramos entrenar lo suficiente. Pero, si realmente estamos interesados en mejorar nuestras marcas personales, cumplir nuestras metas, terminar de mejor forma una competencia o finalizar el año libre de lesiones, tenemos que sacrificar muchas cosas y ordenarnos de la mejor manera. Sobretodo olvidarnos de participar en carreras que no tengamos planificada. 

Amigo runner y lector, te recomiendo:

  • Contactar a un entrenador calificado, que pueda orientar tu proceso de entrenamiento. 
  • Programar todas las carreras que quieras correr durante el año (máximo 8). 
  • De enero a diciembre selecciona y programa uno o dos eventos como los objetivos fundamentales de la temporada en los cuales posiblemente quieras romper tu marca personal, terminar tu primer maratón o incluso lograr un podio. 
  • Deberás participar en eventos previos, pero únicamente para trabajar los ritmos específicos de tu competencia principal planteados al inicio del año. 
  • Planificar de mejor forma nuestra temporada nos dará resultados positivos. 








Mi crónica Rumbo a Paraguana Ultra Trail 50k




Una carrera no comienza en la línea de salida, sino cuando te inscribes en la misma, y esta empezó a principios de enero cuando decidí Recorrer Venezuela conquistando 5 ultramaratones. Luego del último desafío, continúe la preparación pero ahora intentando correr en la playa y a horas del mediodía, quizás extremas para el ciudadano común. Lo cierto era que ya estaba impaciente por competir en la Península de Paraguana del Estado Falcón.

Justos dos meses de haber corrido el Ultra55k Mérida llegó el día sábado 24 de septiembre y después de sortear algunos detalles de logística y organización se dio la partida a las 5:30 am desde la posada “La Langosta" ubicada en el sector Piedras Negras hacia el majestuoso Faro del Cabo de San Román, en los primeros kilómetros disfrute la sensación de liderar la carrera aprovechando el acostumbrado envión de salida del ya legendario Iguano, así que cuando uno de los otros corredores logró alcanzarme decidí dosificar mi ritmo y trabajar en mi estrategia previamente establecida, la cual consistía en recorrer la mayor cantidad de kilómetros antes de que saliera el sol. Ya pasada la media hora estaba empadado de sudor y de inmediato remangue el sweter, apague mi linterna frontal y me quite el buff recordando que la mayor cantidad de nuestro calor se disipa por la testa.

Al pasar el barco hundido ocupaba el cuarto lugar y con buenas sensaciones. El terreno árido de arenoso se transformaba en pedregoso, lo que conlleva a estar bien atento para evitar algún tropiezo o peor aún una caída inesperada. 56 minutos tardé en llegar al Cabo San Román, punto más septentrional de nuestro país, que correspondía al PC1-K10 donde pude admirar y fotografiar esa interesante obra arquitectónica como es el faro. Me hidrate con un vaso de agua y uno de papelón, además de comer la mitad del bocadillo.

Comenzó el retorno y con ello el desafiante y desgastador viento en contra, allí la clave radicaba en mantener una constante técnica de braceo para evitar un desgaste mayor del tren inferior. Minutos después aumentaba la motivación al ver a mis atletas y compañeros de esta aventura, primero a Hector II Quatrocchi y luego a mi ZO Moran, el Dr. Ramón Miranda (con sus 64 años y sumándole más kilómetros), y al debutante Francisco Domador, realmente me alegró verlos trabajar en equipo como siempre trato de inculcarle a todos los que tengo el honor de entrenar.

Proseguí con mi ritmo constante compartiendo algunos minutos con Mathias Zubillaga de Coro Runners quien con sus largas zancadas avanzaba a todo tren, pero de frente se venía un amanecer del astro rey único e incomparable, digno de celebrarlo con un buen ritmo de carrera y una fotografía para el recuerdo. El retorno hacia el punto de salida se torno más escabroso, cosa que de ida no se podía detallar por la oscuridad. A la hora y 45 minutos de carrera determino que era tiempo para recargar las energías con uno de mis sándwich pero manteniéndome en movimiento, nuevamente veía por el retrovisor al Iguano. Al terminar de comer, me tomo unos minutos para sacar las arena de mis zapatos y medias y allí Daniel El Iguano me superaba en carrera. Vamos nos dijimos... Aproveche para orinar y lo vi alejarse entre las casas muertas de ese sector. Retome mi ritmo y comenzaba a ver a los corredores de la distancia de 30k, bien pendiente de los míos, el primero Eduardo Ramos quien venía en los puestos de vanguardia, luego John Estraño con su característica sonrisa burlesca, metros después a Yilena quien aparecía bien protegida para afrontar al sol, Domingo Betancourt el más novato de todos pero muy centrado en que su objetivo era terminar. Finalmente a María Eva quién venía con un sabroso pasito tun tun. Vamos que tu Puedes, le dije.

Llegue al punto de partida con un tiempo de 2 horas y 2 minutos y allí estaba el PC2-K20. Converse con uno de los corredores que me había superado algunos kilómetros atrás. Tome mi gatorade, rellene ese mismo termo con agua y continúe la ruta. A pocos metros vi de nuevo a Mathias conversamos sobre su hidratación y el retomo su ritmo demoledor. Al pasar por nuestro búnker la posada Curaidebo anhelaba ver a mi Mía pero no coincidimos, si logré ver a la Señora Madre de Yilena y aproveché para descargar mi morral Lobby retirando una bolsa con 3 sándwich que sabía que no me harían falta en el camino.

Quedaban 30 kilómetros y estaba entero tanto física como mentalmente. El camino cambiaba nuevamente a arena suelta y compacta con muchos arbustos y captus, verdaderamente la zona más xerófila del país, sin embargo también comenzó a predominar algunas edificaciones en ruinas que dejan mucho que desear de ese sector y que nos deben hacer reflexionar sobre lo pobre que está desarrollado nuestra industria turística.

Logré alcanzar nuevamente al Iguano y comenzamos a trabajar en equipo junto a un corredor de Nirvana Trail Runners para evitar perder la ruta correcta hasta llegar al siguiente punto de control. Allí mismo se veían las hermosas salinas de Cumaragua. Conversamos sobre las sensaciones hasta ese entonces y aproveché ese momento para profesarle mi admiración y respeto por todo lo que ha logrado no solo como corredor sino como un real superhéroe y es que este señor con 57 años es capaz de correr con su gorro en ese desierto nada benevolente y yo pensando que mi buff podía alterar mi homeostasia por el tema del calor y como se disipa por la cabeza, no había digerido eso y me comenta que al terminar debía viajar 383 kilómetros a Valencia para correr los 10k MagallanesFanFest.. Cuando al fin llegamos a Mata Gorda y en específico a la casa de esa familia que nos recibieron con gran entusiasmo en ese lugar inhóspito, niños y niñas que hacían sus tareas en una mesa se sorprendieron al verlo, uno se asustó y salió corriendo a esconderse pensando que era un dinosaurio, la niña más grande no paraba de reír de tanta impresión. Daniel tal cual superhéroe, se sentó en esa mesa y se ofreció a ayudarlos con su tarea tomando un lápiz y coloreando lo que hacían esos niños. Un aplauso Daniel, volviendo a nuestra experiencia ultra, la señora nos comenta que lamentablemente por problemas de logística no podremos continuar hacia Tiraya en búsqueda del 10 k para completar los 50 kilómetros establecidos. Inmediatamente lo recibí como un nocáut emocional, me desmotivó con un bronca increíble pero debía contenerme porque esas personas no tenían culpa de esa decisión y había que respetar ese hogar y más aun a los niños. Nos sentamos a comer tranquilamente, hidratarnos con el agua fría que nos brindó la señora, recargar mi camel y drenar un poco el sentir. Teníamos una ventaja considerable con un tiempo 3horas 05 min en ese momento ya no importaba tanto el competir sino terminar. Pasaron 15 min aproximadamente, cuando vi que se acercaban algunos corredores y decidí continuar con lo que había que terminar, quedaban simples 10k en la misma ruta que había recorrido para llegar a ese punto.

El Iguano decidió quedarse un rato más, era la primera vez que comía un sándwich en una carrera y seguramente quería disfrutarlo. Arranque y me encontré nuevamente a Mathias con un mejor semblante y mejor ritmo, tanto así que me alcanzó y rebasó al cabo de pocos kilómetros de haber iniciado el retorno; y otros corredores entre ellos la primera mujer de la general Dana González, a quien aupé con todo el ánimo posible. En la ruta de retorno me conseguí de nuevo con Héctor con su marcha característica y escuchando su música. Minutos más tarde, venían el Doc Ramón y mi ZO, contenta porque venía de segunda en la general pero preocupada por su dolencia en el tobillo que se incrementó por una nueva caída. Válgame que mente de piedra tiene esta mujer. No me causó nada de preocupación, sabía que conseguiría la forma de terminar su carrera. Les comente lo del recorte de ruta para que replantearan su estrategia. Faltaba solo ver a Domador y un poco más tarde venía con sus bastones y una sonrisa guasonezca que delataba lo tanto que estaba disfrutando su nueva experiencia. No buscaba tiempo, buscaba solo cumplir su misión, llegar de pie a la meta.

Continúe mi camino, ya solo faltaban poco menos de 4k y en el horizonte con un calor distinto a todos los lugares en los que he estado paseando o corriendo, una cherokee blanca estaba estacionada y un hombre con una franela del CAF2016 con 7UP en mano me esperaba para ofrecerme un sorbo de esa bebida en ese entonces espirituosa, estaba muy fría y está si tenía la azúcar necesaria para llegar a la meta con un remate enérgico y con ganas de seguir corriendo.

Se venía lo mejor, en los albores de la posada donde nos hospedamos, estaba mi eterna novia, mi mía, recuerdo que me preguntó que si Matías era de mi categoría, le dije que sí, pero me importaba más abrazarla y besarla a ella, mi competencia no era con él ni con ningún otro corredor, nunca lo ha sido. Ellos son solo referencias temporo-espaciales en el aquí y en el ahora. La real competencia era, es y será con el Dawson que llegó para conquistar ese desierto, el sol y el viento. Quedaba sólo un kilómetro que disfrute correrlo tanto como el primero. Finalmente estaba en la meta disfrutando de un nuevo desafío deportivo conquistado y para mayor alegría con IVA, sexto en la general y tercero en la categoría sub-máster con un tiempo de 4horas 13 minutos y créanme con suficientes ganas, energía y fuerza, litro y medio de agua, bocadillos y sándwichs para correr los kilómetros que faltarían al momento de escribir este relato.

Ya con medalla en mano, no quedaba más que quitarme los zapatos, el camel, franela y esperar a mis atletas para disfrutar de verlos sonreír al llegar a la meta. Hoy día después de 4 meses, hemos conquistado la sabana, los andes y el desierto venezolano. El próximo desafío de #recorriendoVENEZUELA por motivos ajenos a nuestra planificación será el Reto Jarillo 50k y no el UltraRace correspondiente a la Cordillera de la Costa. 


Para finalizar, un reconocimiento a Orangel Lugo y su esposa por sus buenas iniciativas al organizar ese tipo de carreras (nada faciles) que potencian el turismo nacional, pero a la vez un llamado a la reflexión ya que deben formar un mejor equipo de trabajo en quien puedan delegar funciones de la logística con el fin de evitar complicaciones en la competencia. Además comunicarse e integrar más a los habitantes de esas comunidades para que generen oferta y demanda en relación a los diferentes servicios de alimentación, transporte, hospedaje y el propio turismo en la zona que todos los corredores anhelamos recibir. Recuerden siempre dice el dicho "un solo árbol no hace monaña" y lograremos el éxito mancomunadamente.

La aventura nos aguarda...

Dawson Ruiz, un corredor que ama a nuestra Venezuela!

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¡Nacidos para Correr descalzos!


Desde la prehistoria y durante millones de años hemos corrido descalzos -como mamíferos al fin- o también calzados mínimamente con sandalias, mocasines, entre otros, pero con el transcurrir de la evolución hacia la civilización aunado a los vertiginosos avances tecnológicos el hombre -como especie- desarrolló los zapatos con el objeto de protegernos de la intemperie, tener estilo y quizás un mejor “confort”. No obstante, con el uso frecuente de los «zapatos» hemos perdido paulatinamente la percepción del suelo y peor aún la percepción de nuestro propio cuerpo. 

Nuestro pie desde una postura darwinista está diseñado para correr largas distancias descalzo; su articulación subastragalina absorbe los impactos como el amortiguador de cualquier automóvil, su sistema de articulaciones y ligamentos dispersan y dirigen la carga durante la compleja marcha. Así pues, aunque probablemente podamos considerarla como la mayor máquina de ingeniería que se ha diseñado, este logro también tiene sus límites. El pie está diseñado para estar descalzo pero sus tejidos no están preparados para materiales tales como el asfalto, cemento, vidrios o cualquier otro desecho que nos encontramos en los caminos que hemos construidos. Imaginen si el asfalto digiere literalmente el caucho de los neumáticos, ¿qué no puede hacer con una sencilla y mínima dermis?

Entonces todos recordamos qué el etíope “Abebe Bikila corría descalzo”, y que además fue el primer africano en conseguir una medalla de oro en unas Olimpiadas en la mítica maratón, pero además hay que considerar que este súper-atleta tenía un pie casi ideal y presentaba una capa de un dedo de piel, grasa y tejido fibroso como consecuencia de que se calzó por primera vez unos zapatos en el ejército con casi 20 años de edad. Su organismo se ‹adaptó› en una superficie natural de caminos de tierra y piedra desde que era un bebé. Y esto es extrapolable a todos nosotros los humanos, la adaptación.


Hoy en día aún existen tribus como los tarahumaras y según su propio endónimo rarámuri que etimológicamente significa "pie corredor" y en un sentido más amplio “los de los pies ligeros”, haciendo alusión a la más antigua tradición de ellos: correr, continúan corriendo como antes, sólo con la mínima protección y distancias muy largas.


Los kenianos por su parte, han sido, son y seguirán siendo los máximos representantes del atletismo de medio fondo y fondo a nivel mundial y con más del 40% de ellos viviendo bajo la línea de pobreza, desde la infancia hay un detalle prácticamente constante: corren descalzos hacia la escuela, acumulando kilómetros cada día para ir y venir de ella. Entonces cuando deciden convertirse en un atleta profesional en busca del éxito, lo cual le puede suponer garantizar su futuro y el de su familia, sus pies están preparados para soportar entrenamientos increíblemente voluminosos y por demás intensos.


Ahora bien, todos sabemos que correr es un deporte cíclico y de impacto, y no hablamos de uno o dos impactos, el gesto se repite una y otra vez a una media de 100 zancadas por minuto, por lo que una hora de rodaje se convierte en 6000 impactos para nuestros pies y demás articulaciones involucradas en el movimiento. Nosotros los mortales del asfalto «corredores aficionados» más que adaptados estamos acostumbrados al confort y estilo que nos brindan los zapatos. 

Desafortunadamente, los estudios sugieren que al menos el 30% de los corredores se lesionan cada año, y muchas de estas lesiones se derivan de los problemas que surgen en el pie. Aunque, tampoco podemos juzgar completamente al zapato como la causa de estas lesiones, pero si es necesario considerar que la mala técnica de carrera o la errónea elección de modelo que no se ajuste a nuestras necesidades anatómicas, el cambio de un calzado gastado a uno nuevo, entre otros factores pueden originar o agravar un punto débil en nuestra morfología.

Sin embargo, el hombre en su constante búsqueda ha desarrollado toda una corriente respecto al tema desde hace mucho tiempo y, aunque no hay conclusiones generalizables, con cierto entrenamiento parece que correr descalzos (o con las llamadas zapatillas minimalistas) mejora la entrada en contacto del pie con el suelo (evita pisar directamente con el talón y lo lleva a la parte media) y podría prevenir lesiones. Incluso en algunos casos podría hasta beneficiar el rendimiento, pero se antoja algo preliminar y particular: parece que hay personas que podrían beneficiarse, pero en otras aumentaría dramáticamente el riesgo de lesiones. Digamos que es algo que no es para todos.

Una gran manera de aprender a correr con el antepié es tratar de hacerlo primero descalzo sobre una superficie suave como la grama, una pista o incluso una carretera pavimentada sin problemas. ¡Tu cuerpo rápidamente te dirá qué hacer! Pero hasta que desarrolles una buena técnica y construyas callos en los pies (cosa difícil de lograr en el asfalto, ya que este funciona como una piedra pome), tendrás por lo menos que calzar un zapato minimalista u otras novedosas tecnologías que permiten correr lo más natural posible.

Está claro que el minimalismo está bien, pero dependerá de la superficie también. En terrenos planos y sin muchas piedras podremos intentar correr descalzos o con lo mínimo, en cambio en el asfalto y aún más en la montaña tenemos la necesidad de protegernos contra el frío, calor, las piedras y otros objetos punzó penetrantes, pero es importante que comencemos a pensar en regresar a lo básico para correr. 

Recuerden: ¡Correr es de locos, pero nos hace libres!